LA SENDERUELA
La senderuela, carrerilla, seta de corro o monjín, en definitiva, el Marasmius oreades, es una seta pequeña en tamaño pero lo suficientemente grande en otros aspectos como para tenerla en consideración en nuestras salidas al campo.
Si bien, como decimos, es una seta bastante pequeña, y por tanto su recolección puede resultar un poco pesada, no es menos cierto que posee bastante aroma y un sabor agradable, al tiempo que es abundante y fácil de identificar, como luego mostraremos. Además, se puede secar, y por tanto se nos facilita la tarea de comer setas fuera de temporada, lo que ayuda a ir pasando el tiempo hasta que llega de nuevo la temporada.
En cuanto a su aspecto, podemos decir que tiene un sombrero de 2 a 6 centímetros, convexo de joven, que con el paso de los días se extiende totalmente, hasta incluso llegar a tener partes levantadas. Tiene un pezón central, más oscuro que el resto del sombrero, de color marrón claro. La cutícula es lisa, suave y con bordes estriados. Las láminas son del color del sombrero, pero más claras, están bastante separadas y son libres, por lo que no tocan el pie, elemento clave en la identificación de la seta, ya que al retorcerlo no se rompe. Es delgado corto, muy fibroso, y del color del resto de la seta.
Aparece en primavera y otoño, en prados y caminos (de donde toma el nombre), en cuanto las condiciones de humedad y temperatura le son favorables, por lo que según las zonas se la puede coger durante muchos meses del año. Crecen formando corros de brujas, más grande según pasan los años, pudiendo llegar a cruzarse estos corros entre sí. Aun no saliendo la seta, se puede ver donde está el micelio, porque el hongo da fuerza a la hierba a la que se asocia y esta crece con más verdor que la de los alrededores y sobre todo que la del interior del círculo.
Existe cierto peligro de confusión con el Marasmius scorodinius, también comestible, con la Collybia driophilla, inofensiva, y con algunas clitocybes blancas altamente venenosas, según las condiciones de calor y humedad, pero observando las láminas libres, no decurrentes, y comprobando la fibrosidad del pie, no debería haber confusión posible, aunque como siempre, ante la duda, lo mejor es no consumirla.
Respecto a su comestibilidad, diremos que la senderuela es un buen comestible, del que hay que eliminar el pie para su preparación, y que resalta especialmente en los revueltos y en las tortillas. También se puede moler tras haberla dejado secar (si en lugar de secarse normalmente, se pudre, mucho cuidado porque «eso» no era una senderuela) y utilizar este polvillo para condimentar pescados, carnes y huevos.
Finalmente una advertencia. Dado que esta seta contiene ácido cianhídrico, no puede tomarse sin haberla cocinado, ya que esta ácido es tóxico, aunque se volatiliza en la cocción. |