EL JABALÍ

El sus scrofa (nombre científico del jabalí) es un pariente sin domesticar del cerdo o sus domesticus, a pesar de lo cual suele manifestar una actitud bastante pacífica, a no ser que se sienta acorralado o que se trate de una hembra con sus crías, en cuyo caso puede resultar realmente agresiva. El jabalí es artiodáctilo clasificado dentro del suborden de los suiformes, al igual que el hipopótamo y el cerdo. Es, sin duda, uno de los más inteligentes entre los ungulados (animales con pezuña).
En España existen dos subespecies autóctonas que se encuentran distribuidas por todo el país, exceptuando las zonas litorales. Se trata del sus scrofa castilianus o jabalí castellano y el sus scrofa boeticus o jabalí bético. La hembra tiene un tamaño sensiblemente menor al de su compañero. En las zonas más bien cálidas, como España, los ejemplares de la especie son, además, más pequeños y menos pesados que sus congéneres de los lugares más fríos.
Existe una nomenclatura propia para los miembros de la especie en general. A las camadas o agrupaciones jerárquicas se les llama piaras, las hembras se denominan jabalinas, las crías jabatos o rayones y, a partir de los 6 meses, bermejos. A partir de los 10 meses se les considera adultos.
El jabalí tiene la piel dura y cubierta de fuertes cerdas. El pelaje es de color pardo oscuro en los adultos, mientras que las crías o jabatos lo tienen de color castaño claro y con franjas blancas, castañas y negras a lo largo del cuerpo. Los bermejos, como su propio nombre indica, tienen el pelaje de color castaño rojizo. Acostumbra a vivir absolutamente salvaje, y se pelea con frecuencia con otros animales que conviven en su hábitat y también con los de su misma especie. Su duro pelaje está especialmente preparado para defenderse de estos peligros, ya que forma un escudo protector en los flancos del animal.
Su característico cerebro alargado termina en un hocico bien desarrollado. Las orejas permanecen siempre tiesas y recubiertas del basto pelaje. Los ojos son alargados, están colocados muy juntos, a ambos lados de la cabeza y, al contrario que los órganos auditivos, completamente descubiertos de pelo. No posee, sin embargo, una gran agudeza visual, teniendo mucho más desarrollado el olfato. El potente hocico le sirve para remover la tierra, escarbar y detectar la presencia de madrigueras de roedores, gusanos, raíces y tubérculos. Posee una dentadura muy desarrollada que se encuentra en continuo crecimiento. Sus caninos llegan a sobresalir de la boca, ligeramente arqueados, asomando por ambos lados del hocico en forma ascendente. Los colmillos inferiores crecen dentro de la boca, paralelos a estos. Se les llama navajas, por su filo y por la profundidad de sus cortes.
Cada piara tiene una estructura jerárquica muy rígida donde el miembro más importante son la madre y sus jabatos. A ellos se agregan intermitentemente los bermejos y otros individuos. Los machos, más solitarios, solo acuden cuando llega el momento de la reproducción, entre noviembre y enero, lo que provoca peleas entre ellos. Los miembros de estas asociaciones familiares tienen siempre un revolcadero o barrizal en el que retozan habitualmente, con lo que su pelaje se presenta más obscuro de lo que realmente es. Con este baño eliminan parte de sus parásitos, rascándose luego, además, el barro seco contra los árboles.
Al igual que su primo el del pueblo, el cerdo, es omnívoro y se alimenta, normalmente de noche, de elementos vegetales, como raíces y frutos, y pequeños animales, como gusanos y roedores. La presencia de este animal puede ser muy perjudicial en las cercanías de patatales, maizales, trigales, etcétera, pues deja grandes calvas en los cultivos.
Las crías, entre 2 y 12 nacidas al final de la primavera, suelen permanecer entre el matorral de zonas no explotadas, donde la hembra prepara un refugio o nido con hojas y ramas en las que amamantará y dará calor a los rayones durante 3 meses. El abandono de la masa forestal en la península está potenciando el incremento de miembro de esta especie, que precisa de un ambiente aislado para su reproducción.