LA GAYUBA
La Arctostaphylos uva-ursi, que nosotros conocemos como gayuba y a la que en otras partes de España llaman uva de oso o manzanilla de pastor, es una planta arbustiva de hojas permanentemente verdes y con tallo leñoso, que crece horizontalmente, tapizando el suelo, de forma habitual en terrenos pedregosos de carácter silíceo, aunque también en los de componente calcáreo.
Sus hojas son coriáceas, con el haz verde obscuro y brillante y el envés de un verde más claro. En otoño nos ofrece unas pequeñas bayas de un precioso y llamativo rojo y a finales de la primavera, justo antes de que aparezcan las hojas nuevas, se puebla de minúsculas florecillas colgantes de color blanco.
Se desarrolla cubriendo amplias extensiones de suelo, lo cual beneficia a éste último, ya que retiene el agua, evita las escorrentías y erosiones y fija su capa superior de manera firme y consistente. Para extenderse, de trecho en trecho, algunos de los tallos arraigan en el suelo, de manera que, si la planta se dividiera, podría seguir extendiéndose a partir de estas raíces secundarias, con independencia de la planta madre.
En España, la primera referencia histórica a la gayuba aparece en 1576, en una cita de Charles de LáEcluse, un inglés, que la encontró mientras viajaba entre Guadix y Baza, pero en ella no se señalan sus propiedades medicinales. Curiosamente, éstas tampoco eran conocidas por los grandes botánicos griegos o latinos y en nuestro país no se habla de ellas hasta el siglo XVIII, fecha en que Joseph Quer comenta los efectos favorables que esta planta produce sobre las vías urinarias.
Hoy día están probadas sus propiedades diuréticas así como sus beneficios sobre la vesícula, los riñones y el tracto urinario, estando indicada en infecciones urinarias y cistitis crónicas. Dado que las hojas contienen taninos en abundancia, lo que provoca que sus infusiones sean astringentes, eran utilizadas en curtidurías, en el proceso de curtido de las pieles.
Sin ánimo de incitar a la automedicación, diremos que en ciertas obras se señala la siguiente forma de recolección, preparación y toma:
Se recogen las hojas de septiembre a octubre y se dejan secar a una temperatura de entre 20 y 30 grados centígrados. Se preparan en forma de infusión, con una cucharadita de café de hojas trituradas por persona y taza. Otra manera de tomarlas es cubriendo las hojas con coñac y preparando la infusión con estas hojas empapadas del licor. Debido a su rápida eliminación a través de la orina, se pueden tomar 3 ó 4 tazas diarias, con la única precaución de la mencionada capacidad astringente de la planta.
Finalmente, de cara a la recolección, os diremos que, en lo que a cantidad de principios activos se refiere, es mejor la gayuba recolectada en la zona norte del país, y le favorece la altura y la humedad (cosa fácilmente visible visitando los pueblos negros de nuestro Ocejón), siendo de peor calidad la planta recolectada en zonas algo secas o con poca elevación sobre el nivel del mar.
|