LOS CELTAS

 

 

RESUMEN

Las ruinas de una ciudad celtíbera de considerables proporciones, la gran necrópolis excavada por el Marqués de Cerralbo, el hallazgo de monedas fabricadas en Lutia y en otras ciudades, el propio nombre de la villa, actual y pasado, las leyendas de la tierra y, sobre todo, el Bronce, nos inducen a pensar que Luzaga se asienta junto a la antigua Lutia celtíbera, protagonista del heroico episodio narrado por Apiano, si bien otras teorías niegan esta posibilidad, eso si, sin ofrecer a cambio emplazamientos posibles.

 

LA CIUDAD

Luzaga se asienta hoy día en la base sur de El Castejón, una colina o cerro desde el que se divisa gran parte del término municipal. Su nombre ya nos indica la existencia de un castro prerromano o, al menos, algún tipo de fortificación. Su visita detenida nos muestra los restos de murallas ciclópeas, con piedras de varias toneladas, y los cimientos y derrumbamientos de torres de defensa y vigilancia:

 

Estas ruinas pertenecen a los dos o tres recintos fortificados que llegó a tener una ciudad celtíbera allí establecida, y cuyo perímetro se acercaba a los tres kilómetros, gran parte del cual puede intuirse actualmente, sobre todo en el extremo oeste.

Aquí se encontraron el famoso Bronce de Luzaga, del que hablamos a continuación, y algunas monedas de distinto cuño, entre ellos el de Lutiakos. Si esta ciudad fue Lutia, aquí sería donde Escipión habría cortado las manos a 400 hombres, los únicos de la zona que se habían propuesto ir a socorrer a los habitantes a Numancia, en respuesta a la petición de Retógenes, el Caraunio, evadido de Numancia gracias a su astucia y valor.

El acto de Escipión no buscaba únicamente inhabilitar para el trabajo y la guerra a sus enemigos, sino que al mutilarlos minaba su moral pues les sería imposible lograr el honor máximo, morir en combate. Seguramente, este ataque llevó consigo, además, la destrucción de la ciudad o, al menos, sus murallas, cuando no el traslado de las viviendas a la parte baja de la colina para que no fueran defendibles. Este traslado originaría el asentamiento cuyos restos, ya de época romana, se encontraron en el yacimiento de Los Palacios.

Bibliografía recomendada:

- Guía de la Arqueología en Guadalajara, de Jesús Valiente Malla

- Historia Romana, Sobre Iberia IV texto 94, de Apiano.

LA NECRÓPOLIS

A comienzos del siglo XX don Enrique de Aguilera y Gamboa, marqués de Cerralbo, recorrió distintas zonas de España preguntando a los paisanos por posibles restos arqueológicos. La excavación más importante que llevó a cabo en Luzaga, avisado por Feliciano Rueda, fue la de la necrópolis de Los Centenares, en la que encontró 1.813 tumbas (la segunda más grande de España tras la de Aguilar de Anguita con 5.000) de los siglos IV, III y II a.C., y que se muestra en las fotos siguientes, realizadas por Juan Cabré Aguiló, arqueólogo de Calaceite (Teruel) que acompañaba al marqués en sus viajes y que fue uno de los primeros en estudiar la Cueva de los Casares de nuestros vecinos de La Riba de Saelices.

 

Como se puede apreciar, las tumbas se alineaban en calles y cada enterramiento se señalaba por una estela de piedra de hasta 3 metros, al pie de la cual se encontraba una urna o vasija de arcilla que contenía las cenizas del difunto y, a veces, junto a ella, algún objeto que le hubiera pertenecido en vida.

Bibliografía recomendada:

- Historia de Luzaga de Eusebio Gonzalo Hernando.

EL BRONCE DE LUZAGA

El «Bronce de Luzaga» es una plancha de dicho material de 16 x 15 centímetros que contiene, en 8 líneas, 123 caracteres o letras celtibéricos punteados con un punzón o similar, y que está agujereada 7 veces de forma más o menos simétrica, lo que hace pensar que estuviera clavada en algún lugar, así como que se esperase escribir algo mas en un futuro, dado que el tercio inferior de la superficie no está grabado. Su contenido sigue siendo un misterio pues, aunque estos símbolos hace años que se lograron traducir, no se ha podido hacer lo mismo con la lengua que representan, siendo por ello una pieza clave en los estudios de los lingüistas.

 


Bronce de Luzaga, según Martín Almagro-Gorbea, Anticuario Perpetuo de la Real Academia (1)

A modo de resumen histórico (2), diremos que el Padre Fidel Fita hace una exposición sobre esta lámina en abril de 1881, en el Real Academia de la Historia, tras haber conocido su existencia por don Román Andrés de la Pastora, presbítero domiciliado en Madrid, y don Carlos Rodriguez Tierno, canónigo magistral de Sigüenza, población en la que el dueño de la lámina, Juan María Morales, vecino de Huertahernando, pasa temporadas. Este señor cede la plancha para su estudio a don Fidel, al que escribe para aclararle que « fue encontrada en el término de Luzaga, transmitiéndose de unos a otros poseedores; y que pasando por las transformaciones de pantalla de velón y cobertera de olla, vino á parar á Huerta-Hernando ». Menciona también en la carta que el lugar concreto del hallazgo está olvidado por el paso del tiempo, pero que en el término existen ruinas y en ellas se han encontrado monedas de plata con la leyenda arregorrad y la marca de los Bellos, y que él tiene una, un denario.

El Padre Fita declara que esta leyenda es la misma que, con símbolos más antiguos, encabeza el Bronce y añade que, según le escribe el Sr. Morales, los vecinos de Luzaga llaman al sitio de las ruinas Luz bella , lo que a su entender, dimana de Lutia y Velia , e indica sobre seguro una fortaleza homónima de la que cree que hubo en Cantalucía, (Soria), distante trescientos estadios de Numancia y mencionada por Apiano.

[Debemos introducir aquí una aclaración puesto que la identificación inicial de los estudiosos entre la Lutia de Apiano y Cantalucía no parece hoy día posible. Continuamos con el informe de don Fidel]

Para asegurar sus estudios, consulta con don Jacobo Zóbel de Zangróniz, experto como él en epigrafía ibérica, que le contesta con una carta en la que destaca del Bronce el que « demás de citar en su primera palabra la tribu de los Aregoradenses, que acuñaba moneda en la invicta Numantia, contiene los nombres de otras poblaciones de la celtiberia, como Lutia y Velia» y « que la plancha de Luzaga evidentemente procede del undécimo distrito, es decir, cuarto de la región tercera ó central de aquel monedaje, distrito por nosotros llamado «segobrigense», y pertenece, en cuanto al tiempo, al que hemos denominado período cuarto, y que comienza con la guerra de Numantia en 154 antes de la era cristiana ». La traducción que hace a caracteres actuales es la siguiente:

aregoratoks karvoh kegei
kortka lutakei aujs irasiohka
erga vela tkerseks soh
veisvi mlahiohnoe
kegis karikoe kegis
sdn kortkan elasughon
karvoh thkes sa kortka
thivohreijs.

Tras esto, el Padre Fita finaliza su informe con dos breves conclusiones: que la plancha de Luzaga es auténtica y que la escritura que aparece en ella es celtibérica.

Toda esta información se encuentra hoy día en el Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia. Allí se guarda la única reproducción fotográfica directa de la tésera (RAH 9/7581), realizada por el Padre Fidel Fita en 1887, cuyo original se considera perdido desde hace muchos años, después de que el Padre se la devolviera a su dueño, Juan María Morales.

También custodian una carta de Juan María Morales a Román Andrés de la Pastora (RAH 9/7581), fechada en Sigüenza el 22 de mayo de 1881, con datos para precisar el origen y paradero final de la tésera. Además, existe un curioso manuscrito inédito de ocho páginas en folio (RAH 9/7581), firmado por Stempf, titulado «Remèdes et Confitures», que transcribe y estudia el Bronce de Luzaga interpretándolo como receta de cocina, lo que, particularmente, nos parece harto improbable salvo que la receta fuera la de la poción mágica de Panoramix. Finalmente, existe la carta (RAH 9/7580), mencionada anteriormente, enviada por Jacobo Zóbel de Zangróniz a Fidel Fita en marzo de 1881, en la que da su opinión sobre esta inscripción celtibérica.

Ya en nuestros días, atendiendo a José Luís González y la información que aparece en la web (3), el contenido de la lámina sería el siguiente:

arekoratikubos : karuo : kenei
kortika : lutiakei : aukis : barazioka
erna : uela : tikerzeboz : so
ueizui : belaikumke

kenis karikokue kenis
stam : kortikam : elazunom
karuo : tekez : sa: kortika
teiuoreikis

Aportando como posible traducción, una más acorde con el supuesto mayormente aceptado de contener una especie de tratado de amistad entre ciudades:

«Este pacto (es) para los Arecoráticos: pacto de amistad a la gente noble Lutiaka, así como buena garantía judicial .... sirva como juez para esto mismo la gente noble de los Belaicos y la gente noble de Cariko. Deivoreix dio este pacto, impulso de amista».

Finalmente, Eusebio Gonzalo Hernando, en su libro Historia de Luzaga, comenta que «Al final parece que su traducción ha sido aceptada por todos y que se trata de una Tesera de Hospitalidad , en la que los Lutiacei conceden la hospitalidad a los Arecoraticubos y a los Ticesebos ».

Enlaces recomendados:

(1) http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/antig/01593741768922715228813/p0000001.htm

(2) http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01371630122385943092257/p0000001.htm#I_13_

(3) http://personal.telefonica.terra.es/web/irea/celtibera/placas/placas.html