LA ALIAGA

Seguro que mientras buscaban setas de cardo han metido alguna vez el pie en esta planta, sin darse cuenta porque estaban mirando “algo que brillaba” a cinco metros, y lo han retirado rápidamente, gracias al poder de persuasión que tienen sus pinchos o espinas. Si siguen leyendo sabrán que, además de pinchar, sirve para más cosas.

La Genista scorpius, calificativo apropiado y claro para todos, pertenece, aunque no se lo imaginen, a la familia Fabaceae, en la que se incluyen, entre otros, los garbanzos, las judías y demás legumbres, las retamas y las hiniestas. Variada familia esta. El término “genista” procede del celta “gen” que quiere decir arbustillo. ¿ Recuerdan la dinastía de reyes normandos Plantagenet? Pues debe su nombre a la Genista tinctoria, retama de tintar, utilizada como emblema por Ricardo II, de esta dinastía.

DESCRIPCIÓN

Entrando en materia diremos que la aliaga, aulaga (procedente del árabe chaulaq), argoma, tojo (Castilla), argelaga (Cataluña) o elorri-triska (País Vasco), pues así es conocida según la región que pisemos, es un arbusto que puede alcanzar gran altura, incluso la de un hombre, aunque yo nunca las he visto de más de un metro. Sus ramas son glabras (lampiñas), estriadas y están llenas de espinas. Las hojas son simples, lanceoladas (con forma de punta de lanza) y algo tomentosas (peludas) por el envés. Llegada la primavera nos muestra sus abundantes y hermosas flores amarillas, dispuestas en hacecillos, principalmente sobre las espinas, en las ramas viejas, que mitigan un poco la imagen áspera de esta planta, pintando el monte de un precioso tono gualda. Miden alrededor de 1 centímetro y su cáliz apenas tiene pelos. Aunque es comprensible que no les entren ganas de ponerse a rebuscar por la planta, les aseguro que dan fruto, una pequeña legumbre oblonga que no llega a los 4 centímetros de longitud. Yo, desde luego, prefiero las lentejas. Aunque las flores si fueron utilizadas en la antigüedad con fines gastronómicos. Veamos.

HABITAT Y USOS

Se desarrolla en terrenos calizos, pedregosos, en laderas con matorral, sin muchas exigencias de humedad. Los lugareños la suelen utilizar como indicador del grado de fertilidad de la tierra pues, aunque crece en suelos pobres, lo hace con mayor fuerza y profusión en terrenos más ricos. Su principal uso, desde antiguo, ha sido como combustible, dado que arde con fuerza y facilidad. Por esto, se han empleado en los hornos de fabricación de cal (proceso laborioso que llevaba consigo el tener el horno encendido durante muchas horas), los pastores las han utilizado para calentarse en el monte durante los días más fríos y, en los pueblos, ha servido para socarrar los pelos del cochino cuando se le pela durante la matanza. Respecto del aspecto culinario que comentábamos antes diremos que, en Salamanca, en el siglo XVI, se utilizaban las flores para hacer conservas revitalizantes, fermentadas con azúcar. Las flores han servido también como tinte, para teñir de amarillo la lana, función que se creía, además,
insecticida, pues se pensaba que es este tintado ahuyentaba las polillas.